Hacer un MBA o especializarme en un área concreta: ¿de verdad el futuro es de los especialistas?

Hacer un MBA o especializarme en un área concreta: ¿de verdad el futuro es de los especialistas?

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Época de cambios e incertidumbre. Muchos profesionales, especialmente en el sector turístico y muchos dedicados al alojamiento, se replantean sus carreras y se hacen la misma pregunta: ¿debería especializarme en un área o disciplina de la empresa para tener un perfil más competitivo y aumentar mis posibilidades de desarrollo? 

Empecemos imaginando distintos perfiles dentro de una empresa, sea en el sector turístico o en cualquier otro. Y establezcamos de manera general tres niveles:

Si hablamos del puesto de Director General o de directivos con cierto nivel de responsabilidad, posiblemente nos vengan a la mente perfiles que conozcan todas las áreas de la empresa y que aún habiendo sido especialistas en algún momento, han optado por abrirse a las tareas de gestión más integral.

Esperamos que quien dirige la compañía tenga una formación de cierto nivel en distintos campos. Si ha seguido el camino considerado “correcto”, debería conocer las operaciones, el área de marketing y ventas, las finanzas, el desarrollo de talento…

En un segundo nivel de responsabilidad encontramos a jefes de departamento, coordinadores o responsables de equipo. Deberíamos hablar de perfiles algo más especializados, cada uno en su área. Conocedores y con capacidad para tomar decisiones sobre el más detallado de los procesos o tareas que supervisa y de cuyo resultado se le considera responsable último. 

Por otro lado, al hablar de puestos base en el organigrama, podríamos pensar que la especialización en las tareas concretas a ejecutar sería suficiente para cumplir con los objetivos asignados, exista o no la intención de prosperar asumiendo puestos de mayor responsabilidad dentro de este organigrama básico que hemos dibujado.    

Entonces, ¿qué sería mejor para tu desarrollo profesional?, ¿depende del momento de tu carrera?, ¿del nivel del puesto en el que estás o al que aspiras?. La teoría dice que si optas por aprender de todo un poco, no llegarás a ser especialista en nada. ¿Eso es bueno o malo? Porque es evidente que especializarte limita en cierta forma tu visión. ¿Es bueno ser el mejor en algo, pero saber hacer poco más que eso?

Últimamente es fácil escuchar que el futuro es de los especialistas. Cada vez encontramos más personas que no están de acuerdo con los sistemas tradicionales de enseñanza y apuestan por formarse para una profesión o puesto concreto, se preparan lo mejor posible y se lanzan ante su primera oportunidad laboral, sin perder tiempo. Suelen ser perfiles preparados para el cambio y no tienen problema alguno en adaptarse y aprender algo nuevo. 

Pero llega un momento en su carrera, normalmente cuando quieren asumir puestos de responsabilidad, en el que necesitan volver al principio, revisar y ampliar sus bases de conocimiento con alguna formación de tipo MBA que les permita ejercer correctamente las funciones en las que en ese momento no son expertos. Y van sumando aprendizajes que les hacen cada vez más capaces.

Es aquí donde encuentro la respuesta a la pregunta que planteaba en el título de este artículo. Tengo claro que la especialización es una tendencia imparable, pero que debe asentarse sobre unos cimientos que sólo puede aportar la formación integral en las principales áreas de negocio.

Miles de jóvenes están decididos a dedicar su carrera a algo específico que les encante y les motive. Enamorados de su trabajo, sueñan con convertirse en verdaderos expertos en una materia. Aprender sobre ella es siempre lo primero y además suelen estar dispuestos a enseñar a otros sus conocimientos. Pero será una formación integral de negocio la que les permita asentar sus bases de conocimiento, a la vez que les hará ser mejores especialistas.

En casi todas las especializaciones es relativamente fácil llegar a cierto nivel y casi todo el mundo está preparado para hacerlo. El verdadero reto llega si se quiere acceder a niveles superiores. Ser un referente en un área concreta implica dedicar esfuerzo y dedicación durante toda una vida y no podemos obviar que los fundamentos de la gestión empresarial, aunque removidos hasta la saciedad en estos momentos donde lo único seguro es el cambio, son necesarios para entender las necesidades de las distintas áreas de la empresa con las que irremediablemente deberemos relacionarnos.

En cuanto al conocimiento, internet es la gran biblioteca, mundial y gratuita. Otra cosa es ser capaz de ordenar y filtrar la información de calidad que realmente te aporte valor. Pero lo cierto es que hoy en día, existe material sin coste para aprender prácticamente cualquier cosa. La clave está en encontrarlo y evaluar su nivel de calidad. Podcasts, blogs, artículos en redes sociales, tutoriales, videos… Solamente con esto, dedicando algún tiempo, podemos aprender mucho de algo, cualquiera puede «especializarse». 

Y tampoco podemos olvidar los cambios que se están produciendo en la relación entre trabajadores y empresas, que ya no necesitan hacerlo todo con personal propio. Existen profesionales independientes a los que acceder de manera fácil a través de la tecnología y que pueden hacer casi cualquier tarea por un precio justo. ¿Para qué especializarse en una materia muy concreta si puedes pagar a alguien que ya es un experto en eso, y que además, se va a preocupar de mantenerse continuamente actualizado?

Otro de los aspectos a tener en cuenta es el tiempo. La formación de cualquier profesional supone asumir un coste de oportunidad. Me refiero a que si estás formándote, no puedes estar haciendo otra cosa. Muchos se lamentan por no haber aprovechado mejor el tiempo haciendo, en vez de estudiando. Puedes aprender mucho de diseño web, pero hasta que no pongas en marcha tu proyecto, no vas a ver de primera mano los errores, lo que va mejor o peor, etc. Puedes dedicar el tiempo a estudiar o lo puedes aprovechar de manera más efectiva, aprendiendo lo que te interesa y poniéndolo en práctica en el mundo real.

Otra clave a tener en cuenta: ¿con qué edad se pueden asumir decisiones realmente importantes para la vida? ¿Son los 16 años la edad correcta para decidir qué estudiar y a qué dedicar la vida entera, laboralmente hablando?

Como consecuencia de esta decisión, es cada vez más normal ver a jóvenes que empiezan una carrera y al poco tiempo se dan cuenta de que se equivocaron al elegirla. Si cambian, han perdido tiempo, pero ¿no será peor que continúen?

Para acabar con el análisis, tendríamos que analizar además qué contenidos se incluyen en los planes de estudio universitarios. ¿Se mantienen actualizados respecto a teorias, metodologías y prácticas que triunfan? ¿Están preparados para adaptarse al ritmo de evolución de la gestión empresarial de hoy en día?

La respuesta a esto la han visto clara en las grandes empresas tecnológicas, que ya imparten y acreditan formación de algunos meses de duración y la equiparan a la formación universitaria de varios años. Casos como los de Google, Amazon y otras empresas similares valoran en sus procesos de selección este tipo de formación.

Incluso, ya existen academias especializadas que imparten estudios de manera gratuita para recibir después una parte del futuro sueldo al que accede el alumno tras finalizarlos.

Nuevos modelos, nuevas formas de entender la educación y las relaciones laborales, pero algo que permanece inmutable: los cimientos son la base sobre la que construir una carrera exitosa y ningún especialista podrá asumir puestos de responsabilidad sin un conocimiento mínimo sobre los fundamentos de su negocio y las relaciones clave, directas o indirectas, que deberá establecer con clientes y compañeros.

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